Había una vez una borreguita, ella era guapa, monísima de la muerte y muy cuca que siempre contaba un cuento.
Ella siempre era la víctima, todo lo que le acaecia en la vida estaba como escrito por un mandato divino para que ella sufriera las consecuencias todos los días.
Nunca dormía bien, siempre estaba enferma, todo lo malo le pasaba a ella, los borregos que estaban al lado suya eran todos muy malos y perversos, nadie la quería y todo el mundo le hacía el vacío y pasaban de la pobre borreguita.
Pero esa borreguita mudaba la lana cada vez que tenía conversaciones con otros del rebaño, pero esas mentiras para quedar como la borreguita herida, cambiaban según al borrego que se las berreaba, al final esas mentiras acabaron corriendo por todo el rebaño, el rebaño era muy pequeño aunque ella pensaba que sus mentiras nunca llegaron al oído de los otros borregos.
Pero al final todos los borregos berrearon la versión de la borreguita y se dieron cuenta de lo mentirosa que era, y al final, la borreguita fue descubierta.
Al final todos los borregos del rebaño descubrieron que su amiga borreguita no era tal, tras descubrirla y quitarle la piel, era un gran lobo que los tenía totalmente engañados.
A la larga, todos los lobos que se esconden bajo la piel de un hermoso corderito, son descubiertos por el resto de la manada.
Los cuentos, cuentos son ¿verdad?

AMEM!
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